martes, 10 de noviembre de 2009

CUARTA UNIDAD. Continuación. ALTERNANCIA DE LOS GOBIERNOS FEDERALISTAS Y CENTRALISTAS.

Crisis interna y graves conflictos con el exterior.A la caída de Iturbide, el territorio que había integrado el imperio mexicano estuvo a punto de fragmentarse en pequeños países, porque los jefes de algunas provincias se negaban a obedecer al ejecutivo nombrado por el Congreso. La carencia de una Constitución nacional provocaba que en las provincias se temiera la aparición de una nueva tiranía. La única medida para evitar la desintegración del país parecía ser la adopción del sistema federal (reunión de Estados libres y autónomos unidos conforme a los principios de una Constitución general) que buscaba eliminar por completo el viejo orden social y consideraban llegado el momento de instituir la democracia. Por el contrario, algunos temían que el federalismo resultara un cambio demasiado brusco y de graves consecuencias para un país como México, regido hasta entonces por un gobierno central. Estas personas veían la institución de una república centralista como un paso lógico y necesario. En cada una de las dos posiciones contrarias había además un ala moderada que trataba de mediar entre ambos extremos, pero la necesidad que en aquel momento existía para unificar el país ante la amenaza apremiante de los estados separatistas inclinó la decisión del Congreso a favor de la solución que ofrecía el federalismo.CONSTITUCIÓN DE 1824. PRIMERA REPÚBLICA FEDERALEl siete de noviembre de 1823 se inauguró el Congreso Constituyente integrado en su mayoría por federalistas, encabezados por Ramos Arizpe, quienes lograron imponerse sobre los diputados centralistas, cuyo líder era Fray Servando Teresa de Mier. El 31 de enero de 1824 fue aprobada la primera Acta Constitutiva de la Nación Mexicana, que adoptaba la forma de república, representativa, popular y federal. El cinco de octubre del mismo año se publicó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, establecía una forma de gobierno similar al de la confederación de Estados anglosajones. La Constitución de 1824 consagraba el principio de la soberanía nacional y establecía la división de poderes señalando las facultades de cada uno. El poder legislativo se depositaba en una Cámara de Diputados y un Senado, el legislativo por un Presidente y un Vicepresidente. Se confería el poder judicial federal a una Corte Suprema de Justicia, y el de los estados a Tribunales de Justicia locales. Sin embargo, la Constitución de 1824 no rompía con el pasado, pues continuaba con la intolerancia religiosa y permitía que se conservaran los fueros militar y eclesiástico. Además, no establecía garantías individuales, los indígenas eran incorporados dentro del derecho común, adquiriendo ante la ley una igualdad meramente teórica respecto a los otros sectores de población, pues al convertirse en ciudadanos, aunque se suprimieron los tributos que pesaban sobre ellos, se verían ahora obligados a pagar impuestos y prestar el servicio militar, en tanto que las ventajas y derechos otorgados por la Constitución eran letra muerta para los indígenas, porque al ser analfabetas, carecían de capacidad para disfrutarlos.Pero la transformación que México necesitaba no residía en un cambio meramente formal de leyes y decretos, que además eran incongruentes con la realidad. La transformación debía ser sustancial, pues mientras persistieran en el orden interno las caducas estructuras semifeudales, era inútil que se intentara adoptar un sistema legislativo y una forma de gobierno originados en países que como Inglaterra, Francia y Estados Unidos habían desarrollado como resultado de procesos históricos señaladamente distintos al de México. Por el contrario, la pretendida alianza entre los grupos de poder: las oligarquías regionales- que con el federalismo lograron la autonomía política-, y las corporaciones eclesiástica y militar- que conservaban sus fueros y privilegios-, constituyó una fuerte contradicción que hizo imposible una estabilidad política duradera.GOBIERNO DE GUADALUPE VICTORIA.El primer periodo presidencial en la historia de la República Mexicana, entre 1824 y 1829, estuvo gobernado por Guadalupe Victoria siendo el único periodo que término sin interrupción alguna, no obstante la efervescente situación política que se vivía en el país. Tras de haberse promulgado la Constitución federalista, el nuevo Estado al menos en el aspecto jurídico, se hizo más profunda la división entre federalistas y centralistas, como efecto de las confrontaciones entre las oligarquías y las corporaciones cuyos intereses encontrados dominaron el país en aquellos momentos iniciales de vida independiente. Las primeras formas políticas de agrupamiento de tales intereses fueron las logias masónicas, órganos del liberalismo extranjero que se instalaron en México y ahondaron la ya existente división ideológica entre las facciones políticas representantes de intereses ajenos, que habría de ser funestos resultados para el desarrollo de la joven nación mexicana.La masonería se había introducido por medio de los liberales españoles que pertenecían al rito escocés. Al instituirse la República éste era el único grupo político organizado, por lo que los llamados políticos provinciales fundaron la logia del rito yorkino con el apoyo de Joel R. Poinsett, diplomático estadounidense., quien pronto imprimió a esta logia una manifiesta y agresiva tendencia antihispanista, muy acorde con la Doctrina Monroe, cuyo autor, el presidente James Monroe de Estados Unidos, se oponía a la influencia que ejercían los españoles en la vida política de México, y sobre todo a los intentos de España por reconquistar sus antiguas colonias americanas, porque esto constituía un obstáculo para los propósitos expansionistas de su país.En el lado opuesto, la logia escocesa defendía los intereses de los antiguos grupos de propietarios y comerciantes que, junto con las altas jerarquías eclesiásticas habían impulsado la independencia en 1821, y estaban ahora a favor de una reorganización política centralista que les permitiera restaurar su antiguo poder, aunque esto no significaba para ellos una vuelta al pasado colonial, sino la aplicación de un proyecto destinado a recuperar el control de la economía, manejando desde la ciudad de México las redes comerciales del país, como lo habían hecho antes de las reformas borbónicas. Hacia 1824 era ya clara en México la identificación de los españoles y criollos europeos con las logias escocesas, por medio de las cuales estas personas pretendían recuperar el terreno perdido ante la promulgación de la constitución federalista creada por las oligarquías regionales. Ambas logias fueron la base sobre la que años más tarde se formarían los partidos conservador (escocés) y liberal (yorkino). El antagonismo entre ambas facciones provocó continuos levantamientos, uno de los cuales estuvo encabezado por el general Nicolás Bravo, vicepresidente y al mismo tiempo dirigente de la logia escocesa, quién se pronunció en contra de Guadalupe Victoria mediante un plan en el pedía la disolución de toda clase de reuniones secretas, la expulsión de Poinsett y el cumplimiento de la Constitución. Bravo fracasó pero constituyó una clara señal de la profunda división política que existía en el país. En medio de un contexto de reconquista española en 1827.GOBERNO DE VICENTE GUERRERO.Al término del período presidencial de Guadalupe Victoria, se puso en evidencia que también existía división dentro del propio partido yorkino, manifestándose una separación entre federalistas moderados y radicales. Las elecciones se realizaron con dos candidatos de este grupo político, los generales Manuel Gómez Pedraza y Vicente Guerrero, pero aun cuando la votos favorecieron al primero de ellos, los radicales partidarios del segundo, inconformes con la elección decidieron imponerse con una rebelión encabezada por Santa Anna, derrocó al presidente electo y colocó a Guerrero en la presidencia en abril de 1929. Guerreo tampoco solucionaría los problemas, los cuales por el contrario se agudizaron el breve lapso que ocupó la presidencia. El problema más agudo era el financiero. La economía estaba en bancarrota. Al desaparecer la amenaza de la reconquista española, el grupo centralista renovó su campaña contra el federalismo en el poder, tras ejercer una fuerte presión sobre Guerrero se vio obligado a renunciar, siendo ésta ocupada por el Vicepresidente Bustamante, respaldado por el grupo centralista.PRESIDENCIA DE ANASTASIO BUSTAMANTE.El nuevo gobierno fue abiertamente centralista y se propuso salvaguardar los derechos de propiedad y los privilegios de la Iglesia. Lucas Alamán ocupó otra vez el puesto clave de ministro del Interior y de Asuntos Exteriores. Los objetivos fueron industrializar el país y atraer el capital extranjero para impulsar la minería y revitalizar la agricultura. El gobierno de Bustamante fue hasta cierto punto acertado en sus políticas económicas pero las medidas represivas con que había impuesto el orden crearon gran descontento y propiciaron una nueva rebelión, esta vez de origen federalista por Santa Anna.PRIMER GOBIERNO DE SANTA ANNA Y REFORMA LIBERAL.Santa Anna se retiró por enfermedad, como habría de hacerlo repetidas ocasiones en el futuro. Valentín Gómez Farias ocupó el cargo de presidente sustituto y aprovechó la ocasión para poner en práctica los ideales federalistas por medio de una reforma eclesiástica y militar que de hecho, ya se aplicaba en algunos estados de la República. Las reformas de 1833 estaban fundamentadas en el liberalismo mexicano y pretendían incautar los bienes de la Iglesia, suprimir los fueros militar y eclesiásticos, instaurar la enseñanza laica, establecer la libertad de expresión, reformar las órdenes monásticas y dar al gobierno la facultad de distribuir los cargos eclesiásticos. La reacción no se hizo esperar; los decretos anticlericales del gobierno de Gómez Farias eran demasiado drásticos, los centralistas se habían encargado de divulgar entre la población la idea de vincular al federalismo con la influencia estadounidense y la religión protestante, mientras se resaltaba con insistencia la relación entre nacionalismo y catolicismo. En ocasiones surgieron brotes de violencia en el país, Santa Anna regresó y convocó a formar un nuevo Congreso en 1834 , el cual suprimió las reformas liberales y aprobó una propuesta para modificar la Constitución de 1824, a fin de establecer la República centralista.CONSTITUCIÓN CENTRALISTAEntre 1835 y 1836 el Congreso centralista elaboró una nueva constitución que se conocería como las Siete Leyes de marcada tendencia conservadora, establecía los derechos y obligaciones del mexicano, reservando la ciudadanía para las personas que gozaran de una renta anual superior a los 100 pesos, o que tuvieran privilegios especiales conferidos por el Congreso. Se creaba un nuevo poder, el Supremo Poder Conservador, encargado de vigilar a los otros tres poderes gubernamentales, se establecía un Legislativo bicameral, el Ejecutivo estaría ahora en un presidente, elegido mediante el voto popular e indirecto, extendiéndose el periodo presidencial a ocho años y el poder judicial se depositaba en una Corte Suprema de Justicia. Se convertía a los estados en departamentos cuyos gobernadores, nombrados por el gobierno central, serían asistidos por juntas departamentales, pues se eliminaba el poder legislativo estatal. Bajo este contexto iniciaba la separación de Texas de México, y la crisis diplomática con Francia ante sus reclamos de deuda financiera hecha por un pastelero afectado por las guerras civilesSEGUNDA REPÚBLICA CENTRALISTA.El régimen fundamentado en las Siete Leyes fue derrocado en 1841 por el plan de tacubaya proclamado por el general Mariano Paredes. Al renunciar Bustamente, Santa Anna fue nombrado presidente provisional y se eligió otro Congreso, también centralista, que al crear una Nueva Constitución intentó imprimirle una tendencia liberal, permitiendo la libertad de cultos y de imprenta. Santa Anna, disgustado con los congresistas se retiró a Veracruz dejando a Nicolás Bravo como presidente interino. Se disolvió entonces el Congreso y en su lugar se nombró una Junta Nacional Legislativa que en 1843 elaboró un nuevo código, conocido como las Bases Orgánicas. Mediante estas bases fue instituida la Segunda República centralista, que anulaba el Supremo Poder Conservador creado por las Siete Leyes y otorgaba mayores facultades al ejecutivo, dándole un poder casi dictatorial. Pero este gobierno centralista tampoco logro el orden interno, por el contrario la situación del país era caótica con múltiples y constantes cambios de presidentes. Dicha situación agravó la situación financiera y económica del país. A fines de 1844 Santa Anna fue derrocado por una rebelión y desterrado, la presidencia fue ocupada por José Joaquín de Herrera, quién fue obligado a renunciar por el general Paredes Arrillaga, un católico conservador.FALLIDOS INTENTOS MONARQUISTAS Y SEGUNDA REPÚBLICA FEDERAL.Cuando Paredes ocupó la presidencia, la inestabilidad política del país era tal que algunos políticos conservadores, encabezados por Lucas Alamán revivieron la idea del Plan de Iguala de implantar una monarquía con un príncipe europeo en el trono. Se suponía que ese sistema de gobierno, además de garantizar la estabilidad y el logro de la paz, podría constituir una barrera frente al expansionismo estadounidense. Sin embargo, la propuesta monárquica no encontró respaldo popular sino que proporcionó a los federalistas de volver al poder. Regresaron Santa Anna y Gómez Farías y se restauraba la Constitución de 1824, mientras Estados Unidos había declarado la guerra, aprovechando la crítica situación de la política mexicana. Al finalizar dicha guerra comenzó a notarse con mayor claridad la división entre liberales y conservadores. Estos últimos adquirieron fuerza en 1853 y propusieron el retorno del centralismo, recurriendo al caudillo que aunque desprestigiado Antonio López de Santa Anna.DICTADURA DE SANTA ANNA.El gobierno dictatorial de Santa Anna iniciado en 1853 acabó de agravar la situación. Tuvo el carácter absolutista que el mismo Santa Anna había criticado años atrás con Iturbide. Se creó una nobleza constituida por altos jefes militares y los altos jerarcas del grupo conservador y de la Iglesia; se dio a Santa Anna el tratamiento de Alteza Serenísima y puso bajo su mando un ejército uniformado. Se organizaban fiestas espectaculares, en las que se rendían honores al presidente como si fuera monarca del periodo absoluto, la situación se agravó por excesivos impuestos hasta los artículos más necesarios, recurriendo a la represión, principalmente sobre los miembros del partido liberal. En sus acciones con el exterior cedió la Mesilla a Estados Unidos por temor a perder más territorio.RESTAURACIÓN DE LA REPÚBLICA FEDERAL.Revolución de Ayutla. En dicho plan encabezado por Juan Álvarez se desconocía a Antonio López de Santa Anna, se apoyaba en los principios liberal-republicanos ya sostenidos por la primera república federal. Pero ahora se destacaba la imperiosa necesidad de una reforma radical de las leyes que permitiera una verdadera transformación de la sociedad mexicana, no sólo en lo político sino también en la esfera económica; una reforma que realmente significara para México la incorporación al mundo occidental moderno.

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